Comunicado del G8 y ASIESDA

Como reacción a la crisis social, política y económica que vivió el país durante las dos últimas décadas
del siglo pasado y que padecimos con especial intensidad en Medellín y Antioquia, surgieron múltiples liderazgos desde diversos sectores que finalmente se canalizaron con inusitada fuerza sobre un objetivo común: dar una luz de esperanza y hacer viable nuestro desarrollo como sociedad, para lo cual se requería construir de manera mancomunada un futuro mejor.

Y así, rompiendo barreras, egoísmos, celos y desconfianzas de diversa índole, se estableció de manera tácita un gran pacto social entre la Universidad, el sector empresarial y los gobiernos locales. Con decisión, constancia y una amplia visión de escenarios posibles para esta región, se fue tejiendo una confianza progresiva que poco a poco comenzó a materializarse, amparada también en foros permanentes como el del Comité Universidad-Empresa-Estado desde hace 18 años, así como el G8 Universidades y Asiesda desde hace más de 16 años. Y fruto de este esfuerzo se ha logrado una enriquecedora relación que ha dinamizado nuestra economía, ha mejorado la calidad de vida, y ha
asimilado la colaboración como valor necesario para el progreso social, de lo cual, proyectos como
Ruta N, que ya cumple 10 años de vida, son muestra fehaciente.

La ciudad y la región han continuado todos estos años fortaleciendo esta relación, que valga la pena decirlo, es admirada por otras regiones del país, por la capacidad de trabajar en conjunto, sin celos, ni sesgos hacia uno u otro partido político, sino pensando únicamente en los intereses comunes de la sociedad.

Hoy queremos revalidar desde las Universidades del G8 y de Asiesda (Asociación de Instituciones de Educación Superior de Antioquia) nuestra voluntad para aportar las capacidades académicas e investigativas, por medio de nuestros directivos, profesores, grupos de investigación y centros de pensamiento para continuar en esa construcción colectiva del futuro de la ciudad, de la región y del país; y en lo necesario para ayudar a plantear reflexiones y propuestas que permitan generar políticas públicas sobre el buen gobierno y la transparencia corporativa, así como en fortalecer las indispensables relaciones entre lo público y lo privado como motor del desarrollo armónico.