Dos frases claves que traerán buenos resultados al momento de hacer una petición

Actuar como personas maduras con asertividad, buenos modales y respeto hace que avancemos con mayor precisión a lo largo de nuestra vida. Somos seres sociables y es nuestra corresponsabilidad sostener relaciones cordiales y perdurables en el tiempo. Por eso, cuando pedimos ayuda, por ejemplo, debemos procurar hacer correctamente nuestras solicitudes, lo cual dice mucho de nuestra formación personal y Lasallista.

Es posible que nos dé un poco de vergüenza pedir ayuda porque pensamos que nos van a interpretar como unos desmemoriados, desatentos y que no leemos la información. Y no es así. Este es el primer pensamiento que debemos comenzar a desdibujar de nuestra mente cuando requerimos el apoyo de otra persona para alguna necesidad, ya sea personal, laboral o profesional.

Cuando necesitemos ayuda -y es normal que la necesitemos- pídela con precisión, pero también educadamente, con sinceridad y con una dosis extra de humildad, paciencia, fraternidad y respeto: “¿Puedes ayudarme, por favor?”. Es la primera frase que debes utilizar. Te aseguramos que hay una probabilidad mayor de que, ni siquiera un extraño te diga que no. Escucharás como respuesta: “claro que sí”, “por supuesto”, “con mucho gusto” o te preguntarán ¿qué necesitas?

¿Por qué las personas no se negarán a esta forma de solicitar una ayuda?

Porque nos encontramos en la mayoría de los casos ante una pregunta o petición que apela a nuestra necesidad de ayudar a los demás. El servir es también una cualidad propia de nosotros como seres humanos y Lasallistas. No somos ni más ni menos que nadie por necesitar ayuda de otra persona. Expresemos claramente qué nos ocurre y la consecuencia de lo que te está sucediendo. Ejemplo: “En el comunicado que nos enviaron al correo no me quedo claro el límite del pago de la matrícula. Puedes explicarme por favor”.

¿Qué conseguimos actuando de esta manera? La persona a la que le solicitamos ayuda se siente respetada. Indirectamente estamos emitiendo un mensaje queriendo decir que él o ella sabe algo que tú no, o que tiene la experiencia del tema que tú estás buscando. De entrada, le estamos comunicando respeto y, siendo así, entrará en confianza contigo y eso es algo que cualquier persona que se encuentra prestando un servicio o atención al usuario valora. Interpretemos que estamos dispuestos a escuchar y que hablamos con una persona, no con una máquina. Le estamos diciendo qué necesitas y no cómo; lo que le estará dando la libertad como profesional -y como persona- poseedor de conocimiento y experticia en el tema para atender tu solicitud. De esta manera, estaremos consiguiendo la ayuda o explicación que buscamos, pero también aquella que realmente necesitamos. Así, estaremos dejando abiertas las puertas a esa persona para que, en el futuro, nos vuelvan a brindar esa atención y recordemos que, al pedir ayuda, no estamos incomodando a los demás.

De hecho, hay una segunda frase que no podemos dejar por nada al olvido cuando ya nos han ayudado o, al menos, lo han intentado. ¿Sabes cuál es? “muchas gracias”. Y es así como nuestra tarea ha culminado a la luz de la educación y la comunicación asertiva; pero también hemos aportado nuestro grano de arena para que la fraternidad Lasallista se fortalezca.